El 11-02-1944… en un pueblito de Córdoba, de una joven primeriza… sin bombos y platillos… nacía yo, solo ella me recibía.
El 11-02-2011… en Buenos Aires, rodeado del amor de mi esposa, cuatro hijos, dos yernos y mis tres nietitos, festeje recién cumplidos 67 años.
Hoy al estar en intimidad con el Santo, no pude dejar de mirar para atrás y recordar mi pasado, aquel tiempo cuando desesperado buscaba Su amor y reconociendo cuanto le necesitaba le decía, cuanto le amaba y prometía amarle más y más… que quería caminar en Su verdad y a Sus brazos correr. Me había impactado su amor, al leer el evangelio de Juan en el hospital militar cuando me restablecía de una operación de apendicitis que me hicieron cuando hacia la colimba.
Era joven, tenía fuerzas, sueños, ilusiones, proyectos (rebeldía) pero su amor me había cautivado, al poco tiempo… ofrecía poner todo en el altar (declaraciones inconscientes de enamorado sin saber cuanto significaba eso), creo fue mi primera conversión (o la intensión de conversión) porque la verdadera metanoia, llevó su tiempo y aún sigo (ja).
Pasaron los años… y… cuantos (un proceso):
Hoy como ayer, vuelvo al altar… ya no soy joven, y aquellas fuerzas disminuyeron… pero aún… sin mucho para dar, ofrezco mi vida y mi voluntad, lo que soy como ofrenda en su altar (ahora muy consciente de lo que ello significa, o tal vez porque solo me queda eso).
Mi decisión hoy… tal vez más firme que ayer, es vivir solo para EL y responder a ese amor que conquistó mi corazón. “Confieso”… yo no he sido barro fácil en las manos del alfarero, pero su paciencia al fin triunfó, al menos ya no pongo resistencia a su voluntad (trato).
Hoy con mis manos levantadas hacia el cielo, me presente ante mi Señor, para recibir de EL la fuerza y el poder, para recorrer lo que falta del camino (vivir) junto a EL. No tengo más que mi vida para dar… “mi voluntad y lo que soy” ofrenda son en su altar, y mi decisión es vivir solo para EL y responder a ese amor que conquisto mi corazón.
Hermanos (gansos en vuelo para los místicos), mi testimonio es que:
- EL llena (hoy como ayer) mi corazón con SU presencia,
- El llena de alegría y paz todo mi ser,
Con esta experiencia camino (vuelo), sabiendo que ante cualquier necesidad EL me responderá.
Por que me ama… me ama y sabe que a sus brazos voy (vuelo).
Paz y bien
Leo